Más de un año desde que un audio atribuido supuestamente al abogado Pedro Ovelar, representante legal de Horacio Cartes, actual presidente de la Asociación Nacional Republicana, sacudió al país con una afirmación tan grave como inquietante: que las decisiones clave en la justicia paraguaya no se toman donde deberían.
- Y sin embargo, no pasó nada.
- Ninguna conclusión clara.
- Ninguna respuesta contundente.
- Ninguna señal de que el sistema esté dispuesto a investigar.
El mensaje que queda es peligroso: cuando el poder es señalado, el tiempo se encarga de enterrar los hechos.
Mientras tanto, la realidad del ciudadano común va por otro carril. La heladera vacía no entiende de discursos ni de instituciones. El salario no alcanza, y cada vez más paraguayos se ven obligados a endeudarse para comer, utilizando herramientas de crédito como las ofrecidas por Ueno Bank, en un sistema donde el acceso al dinero rápido parece crecer al mismo ritmo que la desesperación.
Y ahí es donde el contraste se vuelve insoportable.
Por un lado, una élite política y económica bajo sospecha de influir en estructuras clave del Estado.
- Por el otro, una ciudadanía que sobrevive a crédito.
- Se nos dice que vivimos en democracia.
- Que el voto decide.
- Que las instituciones funcionan.
- Paraguay no solo necesita respuestas.
- Necesita demostrar que todavía existe justicia.
- Porque sin justicia, la democracia se vuelve una ilusión.
Fuente: Radio Ñanduti


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