En la Academia Nacional de Policía "Gral. José E. Díaz", ubicada en la ciudad de Luque, se realizó este miércoles la ceremonia de imposición de presillas, entrega del bastón de mando y condecoración al comisario general comandante César Roberto Silguero Lobos, quien fue oficialmente confirmado como comandante de la Policía Nacional del Paraguay.
El acto estuvo encabezado por el presidente de la República, Santiago Peña, quien hizo entrega del bastón de mando e impuso las presillas distintivas al jefe policial, confirmado en el cargo mediante el Decreto N.º 6137, cuya lectura se realizó durante la ceremonia.
Silguero Lobos había asumido de manera interina la conducción de la Policía Nacional en abril pasado. Su confirmación en el cargo contó previamente con el acuerdo constitucional de la Cámara de Senadores, requisito establecido por la Constitución Nacional para el ascenso al grado de comisario general comandante.
Durante su discurso, el comandante destacó el significado de la distinción recibida y el compromiso que implica la función.
"Recibir hoy estas presillas de cuatro estrellas no representa el fin de un camino, sino la consolidación de una responsabilidad aún mayor con la Patria. Por sobre todo, simbolizan la confianza que el pueblo paraguayo deposita en su Policía Nacional", expresó.
Asimismo, afirmó que su gestión estará guiada por principios "claros e irrenunciables", entre ellos la honestidad, la disciplina, el liderazgo y el profesionalismo.
Silguero Lobos señaló además que la confianza y el respaldo brindados por el Gobierno comprometen a la institución policial a redoblar esfuerzos para responder con eficiencia, integridad y resultados concretos a las demandas de la ciudadanía.
"La ciudadanía exige resultados"
Por su parte, el presidente Santiago Peña sostuvo que el objetivo de construir un "Paraguay gigante" solo será posible mediante el orden, el cumplimiento irrestricto de las leyes y el ejercicio pleno de las libertades.
En ese contexto, afirmó que la ciudadanía exige legítimamente resultados y una Policía Nacional que sea "el escudo del ciudadano honesto y el azote implacable del criminal".
El mandatario indicó que la gestión policial debe sustentarse en tres pilares fundamentales: una firme y absoluta determinación en la lucha contra el crimen, la transparencia y depuración institucional, y la modernización acompañada del bienestar de los agentes policiales.
Finalmente, Peña aseguró que el Gobierno será un aliado incondicional en el combate a la delincuencia, al tiempo de ejercer una supervisión permanente sobre el cumplimiento de la ley y el respeto a los derechos humanos.





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